El tabique puede estar perfectamente aplomado y aun así delatarse a los seis meses con una línea de fisuras. Casi siempre el problema no está en la placa sino en la junta.
Por qué lleva cinta
Entre dos placas siempre hay un movimiento mínimo. La masilla sola no lo absorbe: se agrieta. La cinta es lo que reparte ese movimiento a lo largo de la junta. Nuestra cinta es de papel microperforado, en rollos de 50 mm de ancho por 150 m, y se sirve en confecciones de 10 rollos, 1500 m en total.
Las tres manos
- Primera: llenar la junta de masilla y asentar la cinta encima, apretándola con la espátula para sacar el aire. Si queda una burbuja debajo, ahí va a fisurar.
- Segunda: una vez seca, cubrir la cinta con una capa más ancha.
- Tercera: una capa fina y todavía más ancha, para difuminar el resalto contra la placa.
Cada mano tiene que estar seca antes de la siguiente. Es el paso que más se salta cuando la obra va apurada y el que más se nota después.
No olvidar los tornillos
Las cabezas de los tornillos se masillan también, con dos manos. Se comprueba pasando la espátula de canto: si tropieza, la cabeza está alta y hay que rehundirla antes de seguir.
Para terminar, un lijado suave con la luz de lado, rasante a la pared: así se ven los resaltos que de frente pasan desapercibidos y aparecen cuando se pinta.