Un tabique de construcción en seco son dos piezas que se repiten: el canal, en forma de U, que va al piso y al techo, y el montante, en forma de C, que va vertical entre los dos canales. Toda la perfilería de nuestro catálogo es de chapa galvanizada de 0,60 mm de espesor y viene en barras de 3,00 m.
Elegir el ancho
El canal y el montante tienen que ser de la misma familia. Con el canal de 50 mm va el montante de 50 mm: es la pareja para tabiques divisorios, que además deja hueco para pasar instalaciones y aislar. Con el canal de 28 mm va el montante de 49/27 mm, más ligero, pensado para trasdosados y cielos rasos.
El orden de trabajo
- Marcar el eje del tabique en el piso y pasarlo al techo con plomada o láser.
- Fijar los canales al piso y al techo sobre la marca, con taco y tornillo.
- Encajar los montantes dentro de los canales, sin forzarlos, dejándolos un poco más cortos que la altura libre para que no empujen el techo.
- Repartir los montantes a distancia regular: 40 cm donde vaya a colgar peso o se pida más rigidez, 60 cm en tabiques corrientes.
- Atornillar la placa por una cara, pasar instalaciones, y recién entonces cerrar la otra cara.
Dos detalles que se notan al final
Las juntas de las placas no deben coincidir en las dos caras del tabique ni alinearse con la de la fila de al lado: se montan a tresbolillo, alternadas, para que no haya una línea continua por donde fisurar.
Y la placa nunca se apoya contra el piso: se deja un centímetro largo de holgura por abajo, que luego tapa el rodapié. Es lo que evita que la placa chupe agua de un fregado.